
¨TOLO¨
VERTICE GEODESICO OFICIAL
INSTALADO EL 14 DE ABRIL DE 1980 por el (IGM) (Instituto Geográfico Militar)
Consiste en un pilar de concreto con una placa metálica que forma parte de la Red Nacional GPS del Ecuador y se encuentra ubicado en la colina Las Planchas en la comunidad Torreloma estratégica entre las parroquias San José del Tambo y Chillanes, a 2460 msnm.
El vértice TOLO (cuyo nombre proviene de Torre Loma) se sitúa en la comunidad de Torreloma, estratégicamente emplazado a 700 metros de la pista de parapente en el trayecto al Mirador Virgen de la Nube, y a 300 metros de la pista.
La presencia de un hito o vértice geodésico en la cima de una montaña no es una coincidencia, sino una necesidad técnica fundamental de la geodesia clásica y la topografía. Para entender por qué este marcador del Instituto Geográfico Militar se encuentra en lo alto de una elevación, es necesario analizar cómo funcionaban los métodos de medición antes de la era de los satélites:
¨Vértice Geodésico¨
La escala macro de la cartografía: Levantar los mapas oficiales de un país exigía una estructura de control rígida que abarcara desde la costa hasta la cordillera. Colocar mojones en puntos geográficos dominantes permitía crear un esqueleto de coordenadas trigonométricas sobre el cual se apoyaban posteriormente los trabajos topográficos locales a menor escala.
La necesidad de la línea de vista: En las décadas en que se establecieron estas redes de triangulación (como en 1980), los topógrafos dependían exclusivamente de instrumentos ópticos como teodolitos y distanciómetros. Para medir ángulos y distancias con precisión a través de decenas o cientos de kilómetros, los equipos necesitaban una línea de visual directa y sin obstáculos entre un punto y otro. Las cumbres de las montañas y los cerros elevados actúan naturalmente como miradores estratégicos que dominan el paisaje, permitiendo conectar visualmente puntos distantes que desde los valles serían imposibles de enlazar.
Creación de redes geométricas (Triangulación): El territorio se medía formando grandes redes de triángulos entrelazados. Al ubicar las estaciones principales en la cima de las montañas, los ingenieros podían trazar líneas de observación hacia otros cerros o estaciones base situadas a lo largo de la región. Bastaba con medir con extrema precisión los ángulos de los vértices de esos gigantescos triángulos y la longitud de un lado base para calcular matemáticamente la posición exacta de todo el relieve circundante.
Estabilidad y permanencia del terreno: Las cumbres montañosas suelen estar formadas por roca firme o suelos consolidados que sufren menos alteraciones por la actividad humana o el movimiento cotidiano en comparación con las zonas urbanas o de cultivo en los valles. Esto garantizaba que el hito metálico permaneciera inamovible durante décadas, asegurando que el punto de referencia físico no se desplazara por causas artificiales.

CONSTRUCCIóN
Construir e instalar un vértice geodésico en la cima de una montaña en la década de 1980 era una verdadera hazaña de logística, ingeniería de campo y esfuerzo físico. Dado que el acceso vehicular a estas alturas era prácticamente inexistente, el Instituto Geográfico Militar (IGM) y las brigadas de topografía debían planificar expediciones casi alpinas.
El proceso de construcción y transporte involucraba varios factores críticos:
- Acarreo de materiales de construcción: Para fijar firmemente el hito metálico y asegurar que no se moviera jamás, se necesitaba mezclar concreto (cemento, arena y piedra). Como en la cima no hay tiendas ni agua corriente, el cemento y los agregados debían subirse en sacos pesados, y el agua a menudo tenía que ser acarreada desde quebradas o vertientes lejanas de la montaña, o recolectada de la lluvia.
- Logística a pie y en mulares: Todo el equipo de campamento, los instrumentos de precisión, las herramientas y los materiales de construcción debían ser transportados por los propios topógrafos, ayudantes locales y, con mucha frecuencia, recuas de mulas o caballos hasta donde el terreno lo permitía. Los últimos tramos de la subida más empinada se hacían estrictamente a lomo o a pie, cargando los bultos en la espalda.
- Ubicación de roca madre y cimientos profundos: Los ingenieros buscaban afloramientos de roca firme en la cumbre. Picaban y excavaban la roca o el suelo denso para construir un dado o bloque de hormigón armado profundo. La placa metálica con el grabado (como la del Vértice Torre Loma) se empotraba y sellaba directamente en el centro fresco de ese bloque masivo de concreto anclado a la montaña, garantizando que el monumento fuera parte inseparable del terreno.
- Campamentos de altura y autonomía: Las campañas de medición y construcción no duraban unas pocas horas; las cuadrillas del IGM pasaban días —y a veces semanas— acampando en la intemperie de la cumbre, soportando vientos fuertes, frío extremo, lluvias y neblina. Debían cargar con carpas, cobijas, comida no perecedera y combustible para cocinar.
- Señales de visibilidad: Una vez instalado el hito, muchas veces construían a su alrededor una pequeña torre o señal piramidal de madera o piedra (llamada señal geodésica) para que el punto pudiera ser avistado con los teodolitos desde otros cerros lejanos, a veces separados por 20, 30 o más kilómetros de distancia.
Era un trabajo lento, pesado y de gran rigor técnico, donde cada hito representaba semanas de planificación y un esfuerzo humano monumental para poder trazar con exactitud el mapa del país.

